España confirmó 13 nuevos casos de peste porcina africana en jabalíes en Cataluña, elevando a 60 los positivos detectados desde noviembre de 2025. El Ministerio de Agricultura reforzó controles sanitarios y medidas de bioseguridad para proteger a la producción porcina.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación informó que los nuevos positivos corresponden a jabalíes hallados muertos dentro de una zona de alto riesgo delimitada en torno al primer foco detectado en Cataluña. Con estas detecciones, el país acumula 60 casos confirmados y 15 focos desde la reaparición de la enfermedad en noviembre de 2025, distribuidos en tres focos primarios y doce secundarios.
De acuerdo con el último reporte oficial, se analizaron 622 animales con resultado negativo. De ese total, 300 ejemplares fueron capturados y 322 se muestrearon mediante vigilancia pasiva. En paralelo, continúan los controles en las 57 explotaciones porcinas localizadas dentro de la zona infectada, donde hasta el momento no se registraron signos clínicos ni lesiones compatibles con la enfermedad.
Las autoridades sanitarias mantienen activas las tareas intensivas de búsqueda de cadáveres de jabalíes y avanzan en la preparación de capturas para reducir las poblaciones en las áreas de bajo riesgo dentro de la zona afectada. Este punto cobra especial relevancia en un contexto en el que Cataluña cuenta con una población estimada de entre 125.000 y 180.000 jabalíes, según la época del año y los ciclos de cría, un factor que incrementa el riesgo sanitario para el sector porcino.
El plan de contención contempla además el refuerzo de las medidas de aislamiento y vallado, priorizando el control de los corredores habituales de desplazamiento de jabalíes y el uso de infraestructuras existentes para limitar la expansión del virus hacia otras regiones productivas.
Desde el Gobierno español recordaron que la peste porcina africana no se transmite a las personas, ni por contacto directo con los animales ni por el consumo de productos derivados. No obstante, insistieron en la necesidad de extremar las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones porcinas, en el manejo de jabalíes y en el transporte de animales, como herramienta clave para frenar la propagación de la enfermedad y resguardar la producción.