El consumo de carne porcina alcanzó cifras récord en Argentina mientras el de carne vacuna cae sostenidamente. El ingeniero zootecnista Hernán Contreras Jalil advierte que la tendencia seguirá creciendo.

El fenómeno responde a dos factores que se potencian mutuamente: la brecha de precios con la carne vacuna y una mejora sostenida en la calidad productiva del sector porcino. Contreras Jalil, comerciante y especialista en producción porcina, señala que el cambio es estructural y no coyuntural: los sistemas de crianza modernos transformaron radicalmente el producto que llega al mostrador.
En diálogo con LV12 Tucumán, el especialista explicó el origen de esta transformación: "Tiene mucho que ver el precio, pero también la calidad. Hace 30 años la carne de cerdo mejoró muchísimo. Hoy las granjas trabajan con bioseguridad e inocuidad, y ya no existe aquella idea antigua sobre el cerdo. Actualmente se produce con una alimentación equilibrada y una calidad superior." En materia de consumo, los números son contundentes: "Hace cinco años estábamos en 17 kilos por persona al año y creo que este año, en el norte argentino, superaremos los 20 kilos por habitante en consumo de carne fresca de cerdo."
Contreras Jalil considera que aun si se redujera la brecha de precios con la carne vacuna, muchos consumidores mantendrán la elección por el porcino: "Los argentinos tenemos una tradición muy fuerte ligada a la carne vacuna, pero en gran parte del mundo comer carne de vaca es un lujo. El consumo principal es de cerdo, pollo y pescado. La tendencia indica que el consumo de cerdo seguirá aumentando."
La ventaja estructural del porcino frente al vacuno también pasa por los tiempos de producción. Recuperar el stock bovino es un proceso largo: desde que nace una ternera hasta que su descendencia llega al consumo pueden pasar más de tres años. El ciclo porcino es radicalmente más corto y más eficiente: "Desde que nace una lechona hasta que comienza a producir transcurren apenas unos meses. Cada madre puede generar una gran cantidad de kilos de carne al año, lo que permite responder más rápidamente a la demanda." El especialista precisó además que cada madre puede producir 13 lechones a la venta de 100 kilos de carne cada uno, con menos tiempo y menos alimento que el bovino.
Respecto al abastecimiento, Contreras Jalil aseguró que la oferta está garantizada: "Argentina produce un poco más de la mitad de la carne porcina que consume. Tenemos cerca de 400 mil madres en producción y cada una puede aportar hasta 4.000 kilos de cerdo por año." Sin embargo, reconoció la distancia con los grandes jugadores regionales: "Somos muy pequeños en términos productivos. Brasil, por ejemplo, tiene alrededor de cuatro millones de madres en producción, una diferencia enorme."
La carne porcina se destaca además por su perfil nutricional. Contreras Jalil fue contundente al respecto: "La proteína de la carne de cerdo es de alto valor biológico. Dependiendo del corte, especialmente en los más magros, la relación entre proteína y grasa puede ser incluso mejor que la de cualquier corte vacuno."